Rousseff limpia su casa

jueves, 11 de agosto de 2011


La dureza de Dilma Rouseff se hace notar siete meses después de su investidura, y lo hace con su particular “limpieza del gobierno”. Numerosos son los casos de corrupción de altos cargos del gobierno durante toda la historia de Brasil, pero parece que la nueva presidenta no esta dispuesta a pasar la mano en lo que a corrupción se refiere.

Rousseff, ayudada por la prensa, sigue desmantelando casos de corrupción en su gobierno. Durante su mandato ha retirado a dos importantes ministros y a 22 empleados públicos. Además, el viceministro de Turismo y 38 personas entre directores, funcionarios y empresarios permanecen detenidos por supuesta corrupción. Y es que el modelo de gobierno basado en coaliciones favorece a la corrupción. Los pequeños partidos ofrecen apoyo al gobierno no por poseer una misma ideología sino a cambio de ministerios u otros cargos públicos. El Mundial 2014 y las Olimpiadas de Rio 2016 han traído mucho dinero a Brasil y eso en un país acostumbrado a la corrupción es muy peligroso.


La presidenta gobierna con mano dura y se nota. Rousseff movió hilos en Brasilia para forzar la dimisión del ministro de Defensa, Nelson Jobim, por sus declaraciones poco acertadas acerca de las nuevas ministras elegidas para sustituir a los ministros corruptos. Esta dimisión no sentó nada bien a los altos mandos militares, que contentos con la gestión de Jobim, ven con malos ojos la toma del cargo de ministro de Defensa de Celso Amorim. El nuevo ministro ya formó parte del gobierno en el última etapa de Lula como ministro de Asuntos Exteriores. Sus flirteos con la izquierda bolivariana y países como Irán no contentaron mucho a un ejército muy jerarquizado y mayoritariamente de derechas.


Gran parte de la opinión pública apoya a la mandataria brasileña en esta nueva cruzada. Pero no podemos obviar que los casos de corrupción, tarde o temprano, pueden pasar factura al gobierno y ser utilizados por la oposición para desacreditar la gestión y el sistema de alianzas del actual gobierno. Serra, el principal rival de Rousseff en la oposición, tiene ahora una gran oportunidad de seguir escalando puestos en su carrera hacia la presidencia, cosa que no le será muy difícil de conseguir después de tres mandatos consecutivos del Partido de los Trabajadores. Esto pasará siempre y cuando no se vuelva a presentar el carismático Lula da Silva, en ese caso Serra no tiene nada que hacer.

0 comments

Publicar un comentario